miércoles, julio 22, 2015

CUANDO TE VUELVA A VER-PARTE II


Wicked game-James Vicent McMorrow


Tiré el bolso en el sofá y corrí hasta quedar  boca abajo tendida en mi cama.

Odiaba sentirme así:un completa tonta.
No planeaba verlo,lo juro.
Solo quería ir por un poco de café.Se supone que eso era todo...pero tuvo que aparecer él.
No detestaba haberlo visto,detestaba sentirme como una niña perdida cada vez que era capturada por su mirada.Sus malditos ojos oscuros siempre lograban captar todo de mí para dejarme hecha un lío.
Aún tenía esa dulce sensación de los labios de Sebastian sobre los míos.
Habían pasado cuatro días desde entonces.Cuatro infernales días de los cuales solo había ocupado mi mente en el trabajo.En mi estúpido trabajo como cajera de un centro comercial.
De hecho,extrañaba mi antigua vida.Por mucho que otros digan lo contrario.
Observaba el cuadro que yacía colgado en la pared de mi habitación.La fotografía me trasladó hacia un tiempo atrás.

Hace un año aproximadamente...


-Aún tengo sueño
-Ya has dormido lo suficiente.Vamos, Emilia. Es el momento de salir de la cama.
-Y si te pido que metas conmigo,¿cambiaría las cosas?-pregunté añadiendo un aleteo inocente de pestañas.
Me divertía ver la lucha interna de Sebastian ante mi propuesta.Él no era tan fuerte como solía decir que era.Por lo menos eso cambiaba cuando se trataba de mí.Aún se me hacia inevitable no quedarme en un estado bobo al verlo.Él era el chico más guapo que alguien con mucha imaginación sobre la faz de la tierra pudiese pedir.Y aunque cuando lo conocí se me hacía inevitable no odiarlo,ahora todo había cambiado.Aunque seguía siendo un idiota cavernicola de vez en cuando.
-No lo sé,no es seguro que yo este en una cama contigo-la seriedad con lo que lo decía hizo que le creyera por casi un instante...pero casi,porque su sentencia fue desechada cuando se metió bajo las frazadas conmigo,abrazándome y colocando mi cabeza sobre su pecho
Adoraba que paseara sus dedos por mi cabello;justo como lo hacía en eso precisos momentos.
-¿Por qué dices que no es seguro que estés así conmigo?-le interrogue atrapando su mirada con la mía-Estamos abrazados y creo que es lo más seguro del mundo.
Sebastian me dio una sonrisa y luego llevó mi mano hacia sus labios para darle un beso.
-Te amo.Lo sabes,¿verdad?-añadió susurrando a su respuesta no dicha.
-Lo sé.Yo también...
-Sabes que es extraño lo que la lujuria hace que las personas tontas hagan.
-¿Qué?
-Ya sabes, una persona tonta que cree que todo en la vida es estar de cama en cama.Viendo un cuerpo tras otro sin ninguna clase de amor.Solo ver la lujuria en los ojos de la otra persona.Eso no sucede cuando se trata de ti.Admito que me daba miedo en un principio reconocer que por primera vez amaba a alguien...pero cuando lo hice...fue lo mejor del mundo.Es como si hubiera recuperado todas esas partes rotas que creí perdidas.Sé que no soy demasiado listo pero sé lo suficiente como para nunca dejarte ir...No dejaría que alguien te haga daño.
No me gustaba que Sebastian hablase de esa forma.Siempre me hacía sentir nerviosa.Me volvía loca.Siempre que decía cosas como esas yo preguntaba a que venía todo eso y él ,simplemente,me ignoraba.Era en vano que creyera que en esta ocasión sea diferente.Preferí callar.Siempre era bueno callar en momentos como estos.
Decidí cambiar de tema.
-¿Así que tú me hiciste el desayuno?
-¡Sí!...Pero eso tendrá que esperar-Sebastian se coloco sobre mi apoyándose en sus manos y rodillas.Su nariz rozando la mía-Tengo otros asuntos más importantes que resolver.Y...todos tienen que ver contigo-añadió para luego comenzar a besarme y a recoger el dobladillo de mi camiseta.

Actualidad...
En la fotografía estábamos Sebastian y yo.Él besando la coronilla de mi cabeza mientras yo nos fotografiaba a ambos.
Pensé en lo de la lujuria.Pensé en lo de que nunca dejaría que alguien me haga daño.Pensé en las veces que dijo que me amaba.Dos días después,Sebastian desapareció de mi vida con la excusa de salvarnos a ambos.Pero qué podía salvar si lo único que estaba por perderse era yo.
Lo único que Sebastian jamas vio fue que se alejo de mi en el momento en que todo el mundo empezó a arder en llamas y él era el único que me podía salvar.







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